Alarma de nivel en un depósito: aviso al móvil con el Shelly 1 Gen4

Un depósito que rebosa porque nadie paró la bomba, o una cisterna que se vacía sin avisar, son averías caras y evitables. Con un Shelly 1 Gen4 y un flotador de nivel conviertes cualquier tanque en un depósito que te llama al móvil cuando el agua llega al punto crítico.

La idea es más simple de lo que parece: un flotador de nivel no es más que un interruptor que se abre o se cierra según sube el agua. Y el Shelly tiene una entrada, SW, cuyo único trabajo es leer el estado de un interruptor.

Qué necesitas

  • Shelly 1 Gen4 — relé con contacto libre de potencial y entrada SW. Alimentación 110-240 V~ o 12 / 24-48 V⎓, y necesita neutro. Consume menos de 1 W, así que puede vigilar el depósito de forma permanente sin coste apreciable.
  • Un flotador de contacto seco, es decir libre de potencial. Es el sensor.
  • Wi-Fi de 2,4 GHz y la nube activada, que es lo que lleva el aviso hasta tu teléfono cuando no estás en casa.

Un detalle que sorprende a mucha gente: en este montaje el relé no conmuta nada. El Shelly se usa solo como lector de su propia entrada. La salida queda libre por si más adelante quieres que además corte la bomba.

Seguridad eléctrica, antes de nada

Con alimentación de 110-240 V estás trabajando con tensión peligrosa. Corta el general antes de manipular, respeta el par de apriete de los bornes (0,4 Nm) y la sección admitida (0,5-4 mm²). Si no tienes experiencia, que lo monte un electricista.

Hay una alternativa que quita casi todo el riesgo: el Shelly 1 Gen4 también admite 12 V o 24-48 V en continua. Si el depósito está en un sitio incómodo, o el montaje lo va a tocar alguien sin formación eléctrica, merece la pena plantearlo en baja tensión desde el principio.

Y una consecuencia de esto que conviene entender: el flotador conmuta la tensión que le llega. Con el Shelly a 230 V, la entrada SW está referida a la fase, así que el flotador maneja 230 V y tiene que estar homologado para esa tensión. Con el Shelly a 12 o 24 V, el flotador solo maneja baja tensión. No es un detalle menor a la hora de comprar el flotador.

El cableado

Los bornes que intervienen son L (fase), N (neutro), SW (la entrada de control, donde va el flotador) y I/O (el contacto de salida, que aquí queda sin usar).

El flotador se cablea de modo que, al alcanzar el nivel, cierre el circuito y la entrada SW pase a estado activo. Elige un flotador normalmente abierto o normalmente cerrado según quieras que la alarma salte al subir o al bajar el agua — esa decisión la tomas al comprar, no en la configuración.

Provisionar el dispositivo

Antes de configurar nada hay que meter el Shelly en la red. Si es el único dispositivo, sirve cualquier método. Si estás montando varios —lo habitual en una instalación con bombeo, donde acabas poniendo sensores en varios puntos— la aplicación SIT-IoT los provisiona en lote y les asigna la IP estática de una vez.

Lo de la IP estática aquí no es cosmético: si el dispositivo cambia de dirección tras un reinicio del router, cualquier integración que apunte a esa IP deja de funcionar, y en un sistema de alarma eso significa que el aviso deja de llegar sin que nadie se entere.

La escena que envía el aviso

Dos pasos, y el primero es el que todo el mundo se salta:

  1. Configura la entrada SW en modo desacoplado (detached) o de tipo botón. Sin esto, cuando el flotador se active el Shelly accionará su relé de salida además de generar el evento. En un montaje donde la salida no está cableada da igual; en uno donde sí controla la bomba, puedes acabar apagándola justo cuando no toca.
  2. Crea la escena: la condición es la entrada SW del dispositivo en estado activado, y la acción es enviar una notificación. El texto lo eliges tú, y conviene que diga algo accionable — «Depósito al máximo, revisa la bomba» sirve; «Alarma» no.

Con una segunda escena para el evento contrario —entrada desactivada— cubres también el aviso de nivel mínimo. Mismo flotador, mismo dispositivo, los dos extremos vigilados.

Pruébalo levantando el flotador con la mano antes de dar el trabajo por bueno, y ajusta su altura para fijar el nivel exacto al que quieres el aviso.

El problema real de una alarma: el silencio

Aquí está lo que casi ninguna guía cuenta. Una alarma de nivel tiene un modo de fallo peculiar y peligroso: si el dispositivo se queda sin red, no te avisa de nada — y tú interpretas ese silencio como que todo va bien.

Un sensor caído es peor que no tener sensor, porque genera confianza injustificada. Y puede llevar meses así: nadie echa de menos una notificación que no esperaba recibir.

Por eso en un montaje de alarma conviene poder comprobar que el dispositivo sigue vivo sin ir a verlo. En la consola, la última conexión responde a eso de un vistazo: si la fecha es de hace diez minutos, el sensor está en guardia; si es de hace tres semanas, llevas tres semanas sin vigilancia y no lo sabías.

En una instalación de un cliente, eso es además la diferencia entre enterarte tú o enterarte por una llamada enfadada.

Hasta dónde se puede llevar

  • Cortar la bomba además de avisar: cablea la bomba —o su contactor, si la potencia lo pide— al contacto de salida, y que la escena apague el relé al activarse la entrada.
  • Avisar a varias personas: comparte el dispositivo y cada una recibe la notificación en su móvil.
  • Salir del ecosistema: el Gen4 admite webhooks y MQTT, así que el aviso puede ir a Telegram, a un servidor propio o a cualquier sistema que ya tengas montado.

La aplicación y la consola trabajan con dispositivos Gen2, Gen3 y Gen4, así que el mismo procedimiento vale aunque la instalación mezcle equipos de distintas épocas. La app está en Google Play: SIT-IoT Smart Installer Tool.