Un módulo de dos canales convierte cualquier motor de persiana convencional en uno gobernable desde el móvil. Pero hay una diferencia entre «las salidas suben y bajan la persiana» y «la persiana sabe dónde está», y esa diferencia está en dos pasos que mucha gente se salta.
Antes de empezar
Corta la corriente y verifica la ausencia de tensión. Esta instalación exige conocer los esquemas y la normativa aplicable — en España, el REBT. Si no tienes formación eléctrica, no es para ti.
Dos comprobaciones previas que evitan una segunda visita:
- El consumo del motor contra la capacidad del módulo. Un motor de toldo grande o una persiana de gran superficie puede pedir más de lo que el relé admite. Compruébalo con la ficha del motor, no a ojo.
- La cobertura Wi-Fi en el cajón de la persiana. Es un sitio hostil: cajón cerrado, a veces con perfil metálico. Mídela ahí, no en mitad de la habitación.
El cableado
Fase y neutro a la alimentación del módulo, y las dos salidas a las vías de subida y bajada del motor. El neutro del motor va a su sitio habitual.
Sigue el diagrama del fabricante. Un motor de persiana no es una lámpara: alimentar las dos vías a la vez es exactamente lo que no debe pasar nunca, y es lo que el perfil de persiana está para impedir.
Paso 1: el perfil de persiana
Con el módulo alimentado, emite su propio punto de acceso. Conéctate a él y entra en 192.168.33.1 desde el navegador.
De fábrica verás dos salidas independientes, como si fueran dos interruptores sueltos. Eso no es lo que quieres para una persiana. Ve a los ajustes, busca el perfil del dispositivo y cámbialo a «Cover» (persiana). Guarda.
Ese cambio no es cosmético. Activa la lógica interna que gestiona el movimiento en dos sentidos: tiempos de espera entre cambios de dirección y, sobre todo, protección de enclavamiento — la garantía de que las dos salidas no se activan nunca a la vez. Es lo que separa un montaje seguro de uno que puede quemar un motor.
La interfaz cambia sola: donde había dos interruptores aparecen subir, bajar y parar.
Paso 2: la calibración, que no es opcional
Con el perfil activo, hay que calibrar. El módulo recorre la persiana entera, arriba y abajo, para medir cuánto tarda.
Sin ese dato el dispositivo puede subir y bajar, pero no sabe dónde está. Con él consigues dos cosas:
- Posiciones intermedias. «Bájala al 50 %» solo significa algo si el módulo sabe cuánto es el 100 %. Es la función que el cliente va a usar a diario.
- Detección de obstáculos y finales de recorrido. Si un movimiento tarda distinto de lo aprendido, algo pasa: la persiana está atascada o ha encontrado algo por el camino.
Saltarse la calibración es la razón número uno de que un cliente diga que «la domótica de las persianas no funciona bien». Funciona: es que nadie le dijo dónde estaban los extremos.
Paso 3: la red
Pasa el módulo a modo cliente y conéctalo a la Wi-Fi de la vivienda. Con IP estática, y aquí la recomendación es más fuerte que de costumbre por dónde va a vivir el aparato: dentro del cajón de la persiana, detrás de la tapa.
Una vivienda rara vez tiene una sola persiana. Cuatro, seis, ocho módulos, todos con el mismo perfil, todos pidiendo red. La aplicación SIT-IoT los provisiona en lote con su estática de una sola pasada, y eso en una instalación de ocho ventanas es media mañana de diferencia.
Deja la nube activada si el cliente quiere control remoto o integración con asistentes de voz.
Lo que pasa seis meses después
Los módulos de persiana tienen la peor combinación posible: están empotrados en un sitio incómodo y nadie los mira hasta que fallan. Abrir un cajón de persiana para comprobar un dispositivo no es una visita de cinco minutos.
En la consola, la última conexión de cada módulo te dice cuáles siguen en línea sin subirte a ningún sitio. En una casa con ocho persianas, ver los ocho reportando es la confirmación de que la instalación sigue entera.
Y la versión de firmware importa más de lo habitual aquí: estos módulos reciben actualizaciones por aire, y el que se quedó atrás es precisamente el que no vas a querer ir a buscar cuando dé problemas.
Si algo no va
- Sube y baja pero ignora las posiciones intermedias: falta calibrar, o se calibró con la persiana ya a medias.
- Los mandos están invertidos: las dos salidas están cambiadas entre sí. Se corrige en el cableado o en la configuración, no reaprendiendo al cliente.
- Se para a mitad de recorrido: puede ser detección de obstáculo legítima — guía sucia, persiana rozando — antes que un fallo del módulo. Míralo mecánicamente primero.
- Pierde la red al cerrar el cajón: cobertura. Pruébalo con el cajón cerrado, no con la tapa quitada.
Dedica cinco minutos a enseñarle al cliente el control de posición. Es la función que justifica el montaje, y la que nadie descubre solo.
La aplicación y la consola trabajan con Gen2, Gen3 y Gen4. La app está en Google Play: SIT-IoT Smart Installer Tool.