Cómo instalar el Shelly Pro 3EM-3CT63 paso a paso

El Shelly Pro 3EM-3CT63 comparte chasis y electrónica con el Pro 3EM, pero cambia por completo la forma de medir. En lugar de tres pinzas partidas usa el 3CT63: una sola pieza que integra las tres fases y se monta directamente sobre el magnetotérmico.

Es el medidor para cuadros donde no cabe nada más.

Dos números que decides antes de comprar

Este equipo tiene dos límites duros, y los dos se comprueban con el cuadro abierto y una cinta métrica, no con el pedido ya hecho:

  • Apertura de conductor: 9 mm. Es la limitación más importante del equipo. Si tus cables de fase no pasan por ese diámetro, este modelo no te sirve y no hay manera de forzarlo.
  • Corriente máxima: 63 A. Por encima de eso, el Pro 3EM de 120 A.

Mídelos antes. Es más barato comprobar un diámetro que devolver un equipo.

Y lo de siempre: corta el general y verifica la ausencia de tensión en las tres fases antes de tocar nada.

Alimentación

Cuatro bornes de línea: A, B, C y N. De 100 a 260 V, consumo inferior a 3 W, protección con magnetotérmico B o C de 16 A máximo.

Un detalle que su nombre esconde: admite instalación monofásica además de trifásica. Es más versátil de lo que parece, y en una reforma con el cuadro justo puede resolver una medición monofásica sin ocupar el sitio de tres pinzas.

La pinza combinada

Aquí está la diferencia real. El 3CT63 es una pieza única de 14×54×26 mm que se coloca sobre los propios cables de fase, encajando en el magnetotérmico, sin fijación a carril.

Se conecta al medidor con tres conectores de dos pines, y ahí está el punto delicado: cada fase tiene que ir a su entrada. Fíjate en el código de colores —rojo y negro— al conectarlos, porque confundir dos conectores produce exactamente el mismo problema que cruzar pinzas en un Pro 3EM: el equipo arranca, se conecta, y una fase da números sin sentido.

Respeta el sentido marcado como K → L. Si ves negativos donde esperabas positivos, la pieza está montada al revés.

No lleva relé

Igual que el Pro 3EM: sin relé integrado. Para gobernar un contactor hace falta el add-on de conmutación, y su interfaz está a alta tensión mientras el equipo está alimentado. Se conecta siempre sin tensión.

Red, y una ventaja que no tiene el resto

Wi-Fi, Ethernet y Bluetooth. Y algo que importa en el entorno al que va dirigido: soporta Modbus TCP por el puerto 502, además de MQTT y RPC.

Eso es lo que lo hace integrable en sistemas de gestión de edificios e instalaciones industriales, donde Modbus sigue siendo el idioma común. En un cuadro comercial suele pesar más que cualquier otra característica.

Déjalo con IP estática desde el principio. Si va a hablar Modbus con un sistema de gestión, que cambie de dirección tras un reinicio significa que el sistema deja de leerlo — y en un edificio eso se descubre tarde.

Cuando el cuadro lleva varios equipos, la aplicación SIT-IoT los deja todos en red con su estática de una pasada.

Lo que conviene activar

  • Detección de secuencia de fases: avisa si el orden de cruces por cero no es A → B → C. Con tres conectores que se pueden confundir, esto es justo la red de seguridad que quieres.
  • Calibración canal a canal: necesita al menos 500 W por canal para ejecutarse.
  • Umbral de carga mínima: por debajo de 30 VA por canal muestra potencia pero no acumula energía, para que el ruido no ensucie las estadísticas.

Puesta en marcha

  1. Restablece el suministro. El LED de alimentación se pone rojo.
  2. Mantén el botón 5 segundos para activar el punto de acceso.
  3. Configúralo desde la aplicación o conectándote a la red que emite.
  4. Verifica las tres fases antes de cerrar. Si una da valores que no encajan, revisa a qué entrada fue su conector.

Qué datos da

Medición en cuatro cuadrantes: potencia activa y aparente, energía, factor de potencia y energía fundamental activa y reactiva. Precisión del 1 % entre 2 y 63 A, 2 % de 1 a 2 A y 5 % por debajo.

Almacena hasta 60 días con resolución de un minuto, exportables a CSV y JSON — quince días más que el Pro 3EM, curiosamente. El reloj interno mantiene la hora aunque se caiga la conexión.

Dónde encaja

Su sitio natural son los cuadros sin espacio: edificios comerciales, centros de control de motores, centros de datos, subestaciones y reformas donde no caben pinzas convencionales.

En residencial tiene sentido cuando el cuadro está lleno y no hay hueco para tres pinzas de 120 A. Si hay espacio de sobra y la acometida pasa de 63 A, el Pro 3EM es la elección.

Lo que se vigila después

En los entornos a los que va dirigido este equipo, nadie se pasa a mirar el cuadro cada semana. Y un medidor que alimenta un sistema de gestión y deja de reportar no genera una alarma: genera un hueco en los datos que alguien nota meses después.

En la consola, la última conexión convierte eso en algo que se ve de un vistazo, y la telemetría permite seguir el desequilibrio entre fases —que en un cuadro comercial se mueve según se conectan y desconectan cargas— sin volver a la instalación.

Los errores que se repiten

  • Cables que no pasan por los 9 mm: se descubre con el equipo comprado.
  • Sentido K → L invertido: lecturas negativas.
  • Conectores confundidos entre fases: mismo síntoma que las pinzas cruzadas.
  • Contar con que corte cargas sin el add-on: no tiene relé.

Si los números no cuadran, las causas generales están en por qué un medidor marca más de lo esperado. Y si dudas entre este y el Pro 3EM, la diferencia está en su guía de instalación.

La aplicación y la consola trabajan con Gen2, Gen3 y Gen4. La app está en Google Play: SIT-IoT Smart Installer Tool.